Domingo por la tarde paseando mi tía por la bella San Francisco suena mi teléfono, mensaje de texto de mi abogado— que ya cerramos el caso hace 5 meses. ¿Do you have a minute? Me dice.

Yo, que vivo de la creatividad y de la imaginación para arriba, pienso que el juez se enteró de todas las multas que no pagué, de los excesos de velocidad y de declarar quiebra en mis impuestos anuales y pienso, cazzo, me agarraron!

 

— Hola Michael! ¿Todo bien? Me sorprende tu llamada. ( más que sorprenderme estoy rezando el Ave María detrás de la pantalla).

 

— Hola Ceci, si, la verdad que hacía mucho que quería llamarte. Me quedé muy mal después que se cerró el caso porque las cosas no salieron como queríamos y sentí que vos fuiste una de mis mejores clientes, siempre positiva aún con las malas noticias.

 

Ok, retomemos, mi abogado tiene 34 años, trabajamos juntos por dos años y medio, es un potro salvaje tirando a Pegasus. Hasta donde yo se, hacía 3 años que estaba con la novia y se estaba por casar. Esta llamada no solo que me confunde, si no que además me desorienta, ya que generalmente son los hombres casados los que quieren engañar a su mujer conmigo, no los que están a punto de casarse! 

 

— Pero Mike está todo más que bien, yo ya te dije que para mi fuiste un abogado excepcional, olvídate!

 

— No, en realidad quería proponerte de vernos. No sé, siempre me caíste muy bien y sentí que eras una buena consejera, ¿sabes?

 

— Dale, cuando quieras! Tráela a tu futura esposa que la quiero conocer y nos juntamos.

 

— No Ceci, nos separamos hace dos meses. Por eso quería hablarlo con vos en persona.

 

Genial , pensé, de soltera a coaching para solteros. Cerrame la 4 que lo sacamos con fritas.

 

Combinamos para encontrarnos el Martes por la noche, yo, en mi pantalón más gastado y con el pulover con menos seducción del 2018, él, con una camisa sacada de una mannequin de Banana Republic, la campera que usó Bono en su primera gira, y los zapatos de tribilin recién abetunados. 

Todo venía muy calmo por mi lado porque yo me encontraba para activar mi costado terapéutico, no para ver que cuando entró al bar su sonrisa tenia todo menos un depresivo recién separado.

 

— Well Hello there!! Querido! Pensé que estarías absolutamente amargado y roto. Te veo de diez.

 

— Si Ceci, eso es porque estoy contento de verte.

 

La psicóloga en mi se replanteó el puesto.

 

— ¿Ah si? Mirá vos, no pensé que te había caído tan bien.

 

— Si, y si no fui más amigable fue porque eras mi clienta y yo estaba en pareja. Pero quiero conocerte bien, ¿podremos ser amigos?

 

Confieso que más que amigo me hubiera cruzado esa mesa que nos dividía y le hubiera dado un beso largo como la puñetera relación con su ex. El juicio se lo voy a hacer yo a esa boca, y el crimen perfecto será el veredicto de habérmelo devorado y ahorrarle el duelo de toda su situación. 

No es lindo, es PERFECTO, y como todo perfecto, tiene más grietas que la pared de mi cocina. Aún así, me preguntaba que actividades me gustaban, y entre todas las estupideces que le enumeré, una de ellas era hacer el amor con él, pero no quería sonar regalada con la persona que defendió mis finanzas hasta el juicio final, así que guardé silencio y le dije: bowling! Me encanta el bowling!

La verdad que hace 20 años que vengo pateando bolos en mi vida, estoy un poco hasta la zorra, pero a él le gustan los desafíos, así que ahí nomas le dije: and I’ll kick your ass too.

Sus ojos azules me clavaron el visto, le puso un tilde a su cuaderno mental, y me confesó que hacía un año que no tenían buen sexo con su ex, y que fue por uno de los motivos que se fue todo a la chingada.

 

— ¿De que frecuencia estamos hablando?

— Un vez al mes.

 

—¿¿ Eh?? Nah. Fired! Perdoname Mike, esa chica te había dejado de querer hace rato. 

 

— Si, ¿no?

 

— Bueno, no tengo el barómetro de su libido en mi cartera, pero una vez al mes es inaceptable. Tenes 34, no 90. Camon!

 

— Si, lo sé, y no sabes que frustrado me sentía. Ya no sabía que más hacer. Ni siquiera quería sexo oral, yo estaba tan amargado, para mi darle placer a la mujer que amo es lo más importante.

 

¿Se dan cuenta? Hay un mis-match en este universo que confirma mi teoría de que la matemática no es una ciencia exacta, si no mi abogado y yo estaríamos en la cama desde que iniciamos nuestra vida sexual. Pinche algoritmos que dan el izquierdazo. 

 

— Y vos Ceci, ¿porqué estas soltera? Es algo que me pregunté desde que te conozco.

 

— Veníamos bien, me caías bien, y con esta pregunta arruinaste mi noche.

 

— Dejame mejorarla entonces, estoy feliz de estar acá sentado con vos tomando algo, nunca conocí a alguien que estuviera TAN presente en una conversación, y que realmente se interese por el otro.

 

CHAN! Además de abogado, oráculo, convengamos que esto es lo que hace profesionalmente, convencer al juez de que tiene razón, y solo Dios sabe la jueza que habita en mi—una bastante medio pelo— ya que cuando me dijo esto me hubiera sacado la capa y me le hubiera tirado encima.

Me acompañó hasta mi coche y me abrazó fuerte sin soltarme, afectivo, CHECK.

Me fui a casa y me envió un mensaje diciéndome: you are great, me encantó nuestra salida.

Y al otro día a las 8 de la mañana me llegó otro mensaje diciéndome que el que va a ganar en el bowling es él. 

Yo simplemente le contesté un mensaje imaginario que decía algo así: vos ganá lo que quieras, que si yo tengo esa boca pegada a la mía la que se lleva el cielo soy yo.

 

Que por supuesto jamás se lo dije, pero mi teléfono ya se lavó los dientes y tiene el Listerine al lado de la mesita de luz.