Respeto que para muchas personas el fin de existir sea procrear, pero para el resto de los mortales que elegimos viajar y hacer otra cosa con la vida, un BABY SHOWER tranquilamente nos arruina el fin de semana.

Porqué yo, Cecilia Castelli, tengo que ocupar tres cuarto de mi coche con una canasta llena de chupetes, mamaderas, pañales, peluches que hacen ruido y los malditos estampados de dinosaurios que hace 245 millones de años que no están más con nosotros.

Empecemos por el principio, para los desentendidos de la celebración de un neonato, en Estados Unidos cuando una mujer está embarazada entre todos sus amigos y conocidos le hacen una fiesta al pinche hijo que todavía no nació. Mucho cotorrerío, tortas Gluten Free, las preguntas más estúpidas sobre la maternidad, y 1000 dólares gastados en regalos— que caducaran en tres meses— en vez de pasajes. Dios me salve María, el chico no nació y ya empiezan los problemas económicos. Aparejados a tener una gran suerte con la “personalidad”.

Ya el nombre tira a toda esta bienvenida por la borda, Baby Shower, que en español significa ducha de bebé. Soy yo, o este es el casino con más pérdidas del planeta. Entiendo que la gente tenga la necesidad de ver su ADN esparcido por el mundo, pero porque yo, una tipa que no eligió lo mismo, tengo que celebrarlo? 

Acaso los padres de familia me ayudan a lavar la ropa y a pintar mi baño de soltera? En la escala de valores, porque un hijo es más importante que esto? Si yo tengo que hacer una DUCHA DE RENOVACIÓN e invitar a todos mis amigos para que me ayuden a restaurar mi departamento, gastarían el mismo dinero que yo con la pinche canasta? No quiero ser una tipa fría y calculadora, pero una vez que nació también hay que sumar los regalos de cumpleaños, el bautismo, la comunión, y la contribución monetaria para su luna de miel. Resultado: 310 pares de zapatos, un pasaje a Islandia all inclusive y dos arreglos odontológicos.

Vivimos en una superficie terrestre sobrepoblada, como puede ser una alegría recibir a un ser humano más?! Somos un virus que estamos consumiendo los pocos recursos que quedan y yo tengo que hacerme la mosquita muerta y caer en ese Baby Shower como si fuera el highlight de mi semana. Yo usé profilácticos toda la vida y nunca vi que esto fuera un problema, porque la gente insiste con la fecundación? Entiendo que en la era paleolítica la reproducción era un mecanismo de defensa, pero ahora tenemos internet, Mc Donalds, universidades públicas y cursos de cocina. Estaremos repitiendo un patrón en vez de canalizar la libido?

La verdad de la milanesa es que este Domingo tendré que clavarme a perder un día entero de mi calendario lunar porque dos personas decidieron hacer el amor y celebrarlo sin anticonceptivos. Bárbaro! Ahí se van mis 6 horas de Hiking, un baño de inmersión, comida china y pedicura.

Esta celebración me hace pensar que dentro de muy poco tengo que hacer una fiesta, una fiesta llamada LA NO DUCHA DE BEBES. En donde irán solteros sin hijos o casados con mascotas. Las mamaderas serán botellas de tequila de México, y los dinosaurios probablemente sean mis amigos de siempre, los eternos solteros que no tuvieron hijos pero que tampoco evolucionaron como para darle a sus espermas un nombre, una casa y una responsabilidad de por vida, Habrá mucha comida, música de la buena y una bandeja en la entrada con condones de frutilla, puedo perdonarles que elijan un camino distinto al mío, pero nunca que un error les condicione la vida.

 

Brindo por el DIU, el anillo vaginal y el parche transdérmico!